A la pregunta de si se puede reparar un suelo laminado, la respuesta es depende. Y es que depende del tipo de daño y de la gravedad del daño que haya sufrido. Es importante valorar bien el deterioro que presenta un suelo laminado para poder determinar si es posible su reparación y la mejor forma de hacerlo.
También conviene recordar que en general, un suelo laminado de alta calidad es más resistente y, consecuentemente, es de esperar que se dañe menos que un suelo laminado más básico. Y que una buena instalación es también una forma de reducir la posibilidad de que el suelo sufra daños evitables.
Y dicho esto, vamos a repasar cuáles son los daños más frecuentes que puede sufrir un suelo laminado, cuáles pueden repararse y cómo hacerlo de forma correcta.
Reparar arañazos y pequeños golpes en Suelo Laminado
Los suelos laminados tienen una capa superior, u overlay, que es la responsable de su resistencia al desgaste y la abrasión. Esta capa puede ser más o menos resistente, dependiendo de la calificación AC.
Cuanto mayor sea la resistencia AC de un suelo laminado, mejor soportará el desgaste y los arañazos.
¿Por qué se arañan los Suelos Laminados?
Las causas que pueden provocar que aparezcan arañazos o golpes en la superficie son:
- El propio paso de los años provoca daño acumulado y desgaste en forma de arañazos o pequeños golpes.
- Elegir un suelo laminado de una clase de uso inferior a la que realmente se necesita también puede ser causa de arañazos.
- Arrastrar una silla de oficina con ruedas sobre el suelo directamente, sin una alfombrilla protectora, genera un roce continuo sobre el suelo, que acaba provocando arañazos.
- Arrastrar muebles sobre el suelo u otros objetos pesados y con aristas sin usar protecciones como mantas acaba dañando el suelo.
- No proteger los pies o patas de los muebles con algún fieltro, puede acabar haciendo mella en el suelo.
- Las uñas de perros y gatos pueden también dejar arañazos sobre la tarima.
- Usar el calzado de la calle en el interior sin haber limpiado antes las suelas, que pueden llevar piedrecitas o arenisca de la calle, provoca fricción sobre el suelo y puede acabar desgastándolo si es un suelo laminado de baja calidad. Esto no ocurre con los suelos laminados de calidad, que soportan mucho mejor estas condiciones.
¿Se puede reparar un Suelo Laminado con arañazos?
Si los arañazos son mínimos y muy superficiales, podemos tratar de repararlos utilizando algún lápiz, rotulador o cera espacial para reparación de arañazos en suelos laminados, escogiendo un color lo más parecido a nuestro suelo.
Antes de proceder, es necesario que el suelo esté bien limpio para evitar que pueda haber alguna partícula que impida realizar la reparación de forma correcta. Utiliza un trapo ligeramente humedecido en jabón neutro y limpia bien la zona. Una vez limpio el suelo, aplica el lápiz, rotulador o cera y espera a que se seque. Luego límpialo suavemente para que quede nivelado con la superficie. Esta solución puede requerir tener que reaplicarse cada cierto tiempo, ya que el tinte que aplicamos se va perdiendo, pero es una solución apta para cualquiera, sin necesidad de que sea un profesional del suelo laminado.
En el caso en que los arañazos sean más profundos, y siempre que el arañazo no llegue al tablero y se quede en la capa superficial, podemos emplear masillas especiales disponibles en los kits de reparación de suelos laminados. Este tipo de reparaciones requieren de más maña para quedar bien, y se recomienda siempre seguir las instrucciones del fabricante.
Si el arañazo es ya una grieta que ha llegado al tablero, la reparación implica necesariamente cambiar la pieza, ya que al estar comprometido el tablero, el deterioro de la pieza se acelera. Para la sustitución de una pieza dañada, solemos recomendar que lo haga siempre un instalador acreditado, que podrá realizar la maniobra sin deteriorar las piezas adyacentes.
¿Se puede reparar un Suelo Laminado dañado por caída de objetos pesados?
La caída con fuerza de un objeto pesado sobre un suelo laminado, puede dejar una mella que podemos reparar utilizando cera. A continuación te explicamos cómo hacerlo con cera blanda o con cera dura.
Cera blanda
- Elige el color de cera que más se asemeje al suelo. Puedes mezclar dos colores para obtener el color deseado o afinar con la aplicación de un tinte similar.
- Antes de aplicar la cera, debes limpiar la zona dañada para conseguir una buena adherencia.
- A continuación aplica la cera con una cuña de plástico hasta quedar nivelado al suelo.
- Para finalizar, es necesario pintar con un rotulador de laca mate o aplicar barniz mate como protección y endurecimiento de la cera.
Cera dura
- La cera dura es la mejor alternativa de aplicación. Igual que con la blanda, debes limpiar antes la zona a tratar para que no queden impurezas y puedes también elegir uno o dos colores para obtener el tono deseado que más se asemeje al color del suelo.
- Para su aplicación, debes previamente calentar la cera. Para ello, utiliza un soldador eléctrico de punta fina o calienta un útil de punta fina.
- Una vez la cera esté caliente, debes ir aplicándola hasta rellenar la superficie mellada. El excedente lo puedes retirar con una cuña de plástico.
- Para hacer el veteado del suelo puedes utilizar un cuter, con la punta arañamos la cera para dar profundidad y con color de cera distinto rellenamos el hueco de la raya para elaborar la veta.
- Para finalizar, se limpia suavemente la superficie con alcohol o disolvente. Este acabado es duro y no requiere ningún tipo de protección.
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Reparar juntas abiertas en Suelo Laminado
Un suelo laminado está elaborado en fibra de madera, por lo que puede sufrir pequeñas dilataciones o contracciones a lo largo del tiempo a consecuencia de la presencia de humedad y los cambios de temperatura.
Es por ello que, cuando se instala un suelo laminado, es necesario dejar juntas de dilatación, es decir, planificar adecuadamente los lugares donde vamos a dejar un espacio para que el suelo laminado pueda dilatarse y contraerse adecuadamente.
Es importante tener en cuenta que un suelo laminado con juntas separadas, no solo es un problema estético, sino también un punto vulnerable que puede hacer que nuestra tarima se deteriore más rápidamente.
Y es que una vez abierta una junta, los bordes de la tarima quedan más expuestos y acaban deteriorándose más rápidamente, pudiendo astillarse y resquebrajarse. Y, además, es un punto por donde el agua puede filtrarse y llegar hasta el tablero. Por eso, ante un problema de juntas abiertas, es necesario actuar con rapidez para evitar que el problema se agrave.
¿Por qué se abren y separan las juntas en un Suelo Laminado?
Un problema de juntas abiertas puede venir provocado por diversas causas:
- Una mala instalación, en la que no se ha dejado la distancia correcta para que los tablones puedan dilatarse y contraerse. En estos casos, el suelo laminado puede acabar separándose o levantándose.
- Una mala calidad del sistema de anclaje, que no permite un click preciso. En estos casos, las tablas pueden quedar un poco sueltas y con el tiempo acabar separándose cada vez más.
- Un suelo de mala calidad también puede provocar un problema de juntas abiertas, derivado de una baja densidad de tablero, que provoca que el suelo tenga un peor comportamiento dimensional, sufriendo dilataciones y contracciones mucho más acusadas que en el caso de un suelo de mayor calidad.
¿Se puede reparar un Suelo Laminado con juntas separadas?
Si el problema es solo de una o dos juntas separadas, podemos tratar de unirlas. Para ello, podemos emplear un martillo de goma y golpear con cuidado la lama separada y tratar de unirla. También podemos utilizar una ventosa de albañil para hacer esta maniobra.
Si el problema es de varias juntas abiertas, entonces es necesario planificar bien cómo actuar. Hay que localizar el lugar donde se encuentran las juntas abiertas, y tratar de golpearlas para unirlas desde la zona de zócalo a la que se unen. Habrá que retirar el zócalo para realizar esta maniobra, y luego volverlo a colocarlo en su lugar. En este caso, es necesario revisar que las juntas de dilatación con la pared sean correctas, según las indicaciones del fabricante.
Reparar Suelo Laminado levantado, abombado o hinchado: daños por humedad
La estabilidad dimensional de un suelo laminado se refiere a su capacidad para no deformarse. El responsable de que un suelo laminado sea más estable dimensionalmente es sobre todo su tablero. Si el tablero es de buena calidad, está elaborado con fibra de madera limpia y tiene una alta densidad, no tendrá tantos problemas de deformación.
También existen otros aspectos que influyen en la estabilidad dimensional en un tablero, como el sistema de click, que debe ser de alta calidad para garantizar una unión precisa.
¿Por qué se abomba, hincha o levanta un Suelo Laminado?
La causa más habitual de que un suelo laminado sufra este tipo de daño es la filtración de agua. Cuando el agua penetra en el interior de la tarima y llega al tablero, éste se acaba hinchando.
En este sentido, los suelos de mayor calidad son más resistentes a este tipo de daño. Esto es porque un suelo de buena calidad implica:
- Un tablero de alta densidad elaborado en fibra de madera limpia de alta calidad, que mejora la estabilidad dimensional y el comportamiento en presencia de agua
- Un sistema de click preciso y estable, que asegure una unión estable y duradera, con el mínimo desnivel entre piezas y asegurando una gran hermeticidad
- Una protección de todo el perímetro que garantiza una mayor estanqueidad de la tarima, evitando que las filtraciones de agua puedan deteriorar su núcleo.
A veces también el problema surge porque se ha realizado una mala instalación, y no se han respetado las indicaciones del fabricante en cuanto a las juntas de dilatación. En estos casos, el problema puede haber sido ocasionado por haber dejado poco espacio en las juntas de dilatación, haciendo que los movimientos de dilatación acaban abombando y levantando los tablones, dejando al descubierto los bordes de las lamas por donde puede penetrar la humedad y deteriorar la tarima.
Una mala elección de la manta aislante puede haber provocado el abombamiento. En estos casos, al no haber aislado correctamente la tarima del solado inferior, puede hacer provocado que la humedad del sustrato se traslade a la tarima, afectando a su estructura.
¿Se puede reparar un Suelo Laminado abombado, hinchado o levantado?
- un ambiente con alto índice de humedad
- una transmisión con la pared exterior por lluvia
En estos casos, el exceso de humedad puede provocar la expansión del suelo laminado, tanto lineal como en grosor. Cuando esto ocurre, el levantamiento del suelo se debe a que esta expansión lineal ha provocado que las lamas choquen y empujen contra la pared en uno o varios puntos, o también rocen en los premarcos de las puertas. Esto se puede ver desmontando el rodapié y despegando las jambas de las puertas en las zonas afectadas.
Este tipo de daños, cuando el suelo laminado no está hinchado en exceso, podemos corregirlos cortando la tarima, de tal forma que lograremos darle espacio. Para ello, debemos detectar donde se produce el contacto de las lamas con la pared, y en esas zonas cortaremos la tarima o el premarco para dar espacio de dilatación.
También podemos abrir un hueco a todo lo largo de la pared o en el premarco de madera para eliminar los roces. De esta forma no corremos el riesgo de cuando la tarima se contraiga por calor se vea hueco junto al rodapié.
Cuando hemos conseguido dar espacio, el suelo baja, eliminando el abombamiento.
Estos problemas no suelen suceder cuando elegimos un buen tablero. Por ejemplo, hay fabricantes de suelos laminados, como Parador, que aditivan sus tableros con compuestos que mejoran la estabilidad dimensional de la tarima, logrando instalar grandes superficies con una expansión menor.
Conclusión sobre reparación de daños en Suelo Laminado
La mejor forma de evitar tener que reparar un suelo laminado es lo que siempre aconsejamos a nuestros clientes, elegir siempre un suelo de calidad y tener en cuenta los cuidados necesarios para cada caso.
Como siempre decimos a nuestros clientes, elegir un suelo laminado de calidad merece la pena ya que, aunque implica pagar un precio superior en comparación a un suelo más básico, es un suelo que dura más años en perfecto estado, que tiene un mejor comportamiento en condiciones de mayor exigencia, y que además el resultado estético es muy superior.
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