En el apasionante mundo de las tarimas flotantes hay muchos aspectos a considerar a la hora de decantarse por un tipo u otro de tarima.
Normalmente, la primera disyuntiva la encontramos en cuanto al tipo de tarima por material. Y en este caso, podemos escoger entre tarimas de madera, suelos laminados o suelos vinílicos. Cada uno de ellos tienen unas características concretas que es necesario valorar en función de nuestras necesidades y del presupuesto que tengamos.
Pero en este artículo de blog nos gustaría centrarnos en otra cuestión que también suscita muchas dudas en nuestros clientes, y es la elección de una tarima con o sin bisel, ¿Cuál sería mejor?
Para dar una respuesta lo más completa posible, hemos hecho una comparativa entre tarimas con y sin bisel que pueda servir como guía para comparar y escoger entre una opción u otra, de forma razonada y objetiva.
¿Qué es el Bisel en una Tarima?
Cuando hablamos de bisel en una tarima, nos referimos a la hendidura que se presenta en los laterales y/o la testa de cada pieza o tablón. Esta hendidura crea una separación entre las lamas que se puede percibir tanto visualmente como al tacto.
Originariamente, el bisel podríamos decir que nació con la tarima de madera, convirtiéndose en un rasgo diferencial de ésta. Posteriormente, el bisel se ha ido adoptando cada vez más en los suelos laminados y los suelos vinílicos, que buscan, de esta forma, lograr ese mayor realismo a semejanza de las tarimas de madera.
Aunque en este blog nos refiramos al formato de lama en tarimas con o sin bisel, debemos también tener en cuenta que hay suelos laminados y suelos vinílicos que tienen bisel pero que tienen formato de baldosa. En estos casos, las consideraciones de las tarimas con o sin bisel se aplicarían de igual forma al formato de baldosa con o sin bisel.
¿Qué tipo de Biseles en Tarimas hay?
El bisel que se puede presentar en una tarima puede ser de distintos tipos:
Según si son perimetrales o longitudinales
Podemos encontrar tarimas con bisel a 2 lados (longitudinal) o bisel a 4 lados (perimetral).
- El bisel a 2 lados crea la sensación de que la lama es eterna y continua, y la separación entre lamas es solo en los laterales.
- El bisel a 4 lados crea la sensación de piezas individuales, y es el tipo de bisel más frecuente, porque es el que mejor recrea el realismo de la tarima de madera.
Según su profundidad
- Bisel tradicional, cuando se puede percibir la hendidura tanto al tacto como a la vista.
- Microbisel, cuando la hendidura es más sútil y no es fácilmente perceptible a la vista, aunque sí al tacto.
- Nanobisel, cuando esta hendidura es todavía más suave y menos perceptible.
El formato más habitual es el de bisel tradicional.
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Comparativa entre las Tarimas con y sin Bisel
La principal diferencia entre las tarimas biseladas y las tarimas sin bisel es una cuestión meramente estética, aunque es cierto que hay algunos matices que conviene resaltar según si la tarima es de madera, laminada o vinílica.
Pros y Contras de las Tarimas Biseladas
Las ventajas que ofrecen las tarimas biseladas son:
- Ofrecen un aspecto muy realista que imita la tarima tradicional de madera, lo que explica que el bisel se haya convertido a lo largo de los años en un claro preferido en las tarimas laminadas y vinílicas.
- Disimulan mejor el desgaste de la lama en los lados, ya que, al presentar hendiduras, este desgasta pasa más desapercibido. En los espacios con mayor tránsito, las tarimas con bisel son una elección muy acertada.
- Disimulan mejor las pequeñas irregularidades que puede presentar el pavimento o los pequeños desniveles que haya entre lamas por una instalación mal realizada. Esto es más evidente cuando hablamos de tarimas de madera y suelos laminados, que suelen tener un mayor grosor y que permiten disimular mejor estos desniveles. En el caso de las tarimas vinílicas, al tener normalmente grosores menores, disimulan peor los desajustes en nivel, aunque sean muy pequeños.
- Son fáciles de limpiar, ya que, al contrario de lo que siempre se ha dicho, una tarima biselada no acumula más polvo o suciedad en la hendidura. De tal manera que se pueden limpiar como cualquier otra tarima, es decir, con mopa o aspirador para quitar el polvo, y con una fregona escurrida para manchas adheridas.
No obstante, no está de más hacer un pequeño recordatorio sobre cómo evitar desniveles entre lamas en la instalación de una tarima. Para ello, nuestra recomendación es:
- Asegurar que el pavimento inferior no presenta irregularidades y tiene una correcta planimetría.
- Elegir una tarima de calidad que cuente con un sistema de click de alta precisión que garantice mínimos desajustes.
- Escoger un instalador con una larga trayectoria en la instalación de este tipo de tarimas.
- Seguir rigurosamente las indicaciones del fabricante que aparecen en la ficha técnica para instalar la tarima (incluidas las recomendaciones en juntas de dilatación)

¿Quieres saber más sobre los sistemas de click en las tarimas flotantes? Consulta aquí nuestro artículo

¿Quieres saber más sobre las juntas de dilatación en los suelos laminados? Consulta aquí nuestro artículo
- En el caso de las tarimas de madera y de las tarimas laminadas, se debe extremar la precaución para que no se acumule agua en las ranuras que pueda acabar penetrando en el interior de la tarima, aunque la tarima tenga cierta capacidad hidrófuga. En los suelos vinílicos este problema no se presenta, ya que son suelos 100% hidrófugos, esto es, resistentes al agua.
En el caso de los suelos laminados y las tarimas de madera, para minimizar la posibilidad de que el agua penetre en la tarima a través del bisel y pueda provocar daños en la tarima, en Extremeña de Tarimas siempre recomendamos a nuestros clientes:
- Eliminar lo antes posible el agua o cualquier otro vertido que haya caído sobre la tarima.
- Pasar la fregona siempre muy escurrida, incluso aunque el suelo tenga alta capacidad hidrófuga.
- Utilizar la fregona solo cuando sea necesario y tratar de no excedernos más de 3-4 veces al mes, según el tipo de tarima y su capacidad de resistencia al agua.
- En el caso de las tarimas de madera, aplicar un tratamiento protector cada cierto tiempo que selle la madera y la proteja de la humedad.
- Elegir una tarima con alta capacidad hidrófuga y con una protección extra en todo el perímetro que eleve la protección contra el hinchamiento de los cantos.
Pros y Contras de las Tarimas sin Bisel
Las ventajas que ofrecen las tarimas sin bisel son:
- Ofrecen una mayor homogeneidad del espacio y la sensación de suelo continuo, ya que no se percibe separación entre unas piezas y otras.
- Son fáciles de limpiar, al igual que ocurría con las tarimas biseladas.
Las desventajas de las tarimas sin bisel son:
- Disimulan peor el desgaste ya que, al ser suelos continuos donde una lama conecta con otra sin separación perimetral, el desgaste que se produce con el uso se hace más evidente. Esto no quiere decir que la tarima sin bisel se desgaste más que la tarima biselada, sino simplemente que el desgaste es más evidente cuando no hay bisel.
- No disimulan los posibles desniveles que pueda existir entre piezas a consecuencia de una mala nivelación del pavimento inferior, o por una mala instalación.
Para evitar que puedan ser visibles estos desniveles, resulta aún más esencial lo comentado para el caso de las tarimas biseladas, es decir, elegir un suelo con un sistema de click de alta precisión, asegurar una correcta planimetría del pavimento inferior y realizar una instalación profesional siguiendo las pautas que marca el fabricante en la ficha técnica.
Conclusión: ¿Qué es mejor una Tarima Biselada o una Tarima sin Bisel?
En realidad, la elección entre una tarima biselada o una sin bisel responde casi exclusivamente a un criterio estético, por lo que en realidad no hay una que sea superior a la otra en términos cualitativos.
En nuestra opinión, y por la evolución que hemos visto a lo largo de los años, la tarima biselada se está imponiendo claramente a la tarima sin bisel. Y creemos que esta tendencia, que responde a una preferencia en los clientes, se va a intensificar cada vez más. Prueba de ello es que cada vez los fabricantes sacan menos modelos de tarimas sin bisel, restringiéndose casi a los casos en los que puede resultar adecuada este tipo de tarima, como es el caso del formato de tres lamas o 2 lamas, donde tiene sentido que la tarima no tenga bisel.

