Roble Oscuro Calizo
El precio original era: 32.52€.12.25€El precio actual es: 12.25€.Colección: Classic 1050
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Descubre nuestra selección en suelos laminados, perfectos para todo tipo de espacios, tanto para viviendas particulares como para comercios. Disponemos de distintos modelos para adaptarse a todo tipo de ambientes y estilos decorativos. Elige la calidad y servicio que te ofrecemos en Extremeña de Tarimas.
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Si quieres comprar un suelo laminado, te ayudamos con las dudas que puedas tener
Los pisos laminados destacan por ofrecer diseños muy cuidados y un rendimiento y durabilidad adaptados a distintos niveles de exigencia
Los pisos laminados, conocidos también como tarimas laminadas, pavimentos laminados o suelos laminados, son un tipo de suelos que se caracterizan por imitar distintos materiales, como la madera, la piedra o el acero, y estar compuestos por varias capas.
Se elaboran a partir de fibras de madera y resinas que una vez comprimidas, crean el núcleo o tablero. Incorporan una capa superior de melamina transparente que es la responsable de su resistencia al desgaste; una capa decorativa, donde se imprime el diseño en alta calidad para lograr el máximo realismo; y una capa inferior, responsable de aislar el suelo de la humedad y garantizar un óptimo nivelado.
Una tarima laminada está compuesta de 4 capas: la capa superior o capa de uso es la capa de protección, que confiere al suelo su capacidad de resistir al desgaste y la abrasión; la capa decorativa es una lámina impresa en alta resolución y que representa el diseño que queremos imitar: madera, piedra, etc; el tablero es el núcleo o corazón de un suelo laminado, y el principal responsable de garantizar un buen rendimiento, durabilidad y estabilidad dimensional; la capa inferior estabilizadora es la capa que está en contacto con el sustrato y que asegura una nivelación y aislamiento óptimos.
El tablero de un pavimento laminado es su principal componente y el que va a garantizar su calidad y durabilidad en el tiempo. Está compuesto de fibras de madera que se descomponen y se mezclan, junto con otros componentes como ceras y resinas, para posteriormente ser transformadas a través de la presión y el calor.
La mayor presión ejercida logra tableros más compactos y de mayor calidad que ofrecen un excelente rendimiento y durabilidad. En este sentido, los tableros con mayores densidades son materiales prácticamente hidrófugos, ya que una mayor compresión reduce notablemente su capacidad de absorber agua.
Los términos de MDF y HDF cuando hablamos de tarimas laminadas se refieren a la densidad de su tablero. La densidad del tablero significa la compresión de los materiales, y se mide en kg/m3. A mayor compresión de los materiales, mayor es la densidad del tablero.
Los tableros MDF son tableros de fibras de densidad media, que alcanzan una densidad de hasta 750 kg/m3.
Los tableros HDF son tableros de fibras de alta densidad, que superan las densidades de los MDF. En el caso del fabricante Parador, el tablero alcanza densidades por encima de los 850 kg/m3.
Realmente lo que marca la diferencia en una tarima laminada es la densidad del tablero y no tanto su grosor. Un tablero con una mayor densidad, puede tener un menor grosor, pero es mucho más eficiente, ya que una mayor compresión del tablero implica una menor absorción de agua y una mayor estabilidad dimensional. En consecuencia, no siempre los suelos laminados más gruesos van a ser mejor, sino que debemos fijarnos más en la compresión de su tablero.
Las tarimas laminadas tradicionalmente se han clasificado en base a su resistencia al desgaste. La resistencia al desgaste se mide a través del test de abrasión, que calcula el número de pasadas que soporta un suelo laminado antes de desgastarse. Este test se realiza con una máquina que va realizando pasadas sobre el suelo con una lija, simulando de esta forma el desgaste. La clasificación establece que los suelos AC1 soportan hasta 900 pasadas; los AC2 hasta 1.800 pasadas; los AC3 hasta 2.500 pasadas; los AC4 hasta 4.000 pasadas y los AC5 hasta 6.500 pasadas.
La clase de uso en un pavimento laminado es otra clasificación que permite catalogar un suelo en función del nivel de tránsito que puede soportar. Así, existen distintas clases de uso para el ámbito residencial y para el ámbito comercial. En el caso de viviendas, las clases de usos son 21 (uso moderado), 22 (uso normal) y 23 (uso intenso). En el caso de comercios, las clases de uso son 31 (uso moderado); 32 (uso normal), 33 (uso intenso) y 34 (uso industrial). En general, se recomienda tener en cuenta tanto la clasificación al desgaste (AC) como la clase de uso, para poder escoger el suelo laminado óptimo.
Una correcta instalación del suelo laminado garantizará una buena durabilidad y excelente rendimiento
Las tarimas laminadas son un tipo de tarima flotante que se instala sobre cualquier pavimento, previamente acondicionado. Esto quiere decir que, para poder instalar el suelo laminado encima, debemos asegurar una buena planimetría del sustrato. En el caso de que presente irregularidades, es necesario hacer una nivelación previa antes de montar el suelo.
Sí, se pueden instalar sobre cualquier otro pavimento sin necesidad de retirarlo, salvo en el caso de que sea otro pavimento flotante. En estos casos, será necesario quitarlo antes.
Las tarimas laminadas se instalan con el sistema de click, que es un mecanismo de anclaje entre piezas que garantiza una unión rápida y sencilla sin necesidad de herramientas o procedimientos complicados. Para ello, las piezas vienen machihembradas en los cantos, de tal forma que unas encajan con otras a través de un mecanismo de bloqueo que, al completarse, emite el característico click.
Sí. La base es el material sobre el que va a reposar el laminado. Este material es el que va a protegerlo del sustrato evitando la penetración de agua que pueda deteriorarlo. Además, ofrece un aislamiento acústico que se traduce en un mayor confort en la pisada.
Una duda muy frecuente es en qué dirección es más adecuado colocar la tarima laminada. Esta elección va a condicionar notablemente el resultado estético, por lo que es importante hacer una buena elección.
En general, se recomienda siempre colocar las lamas en la misma dirección por la que entra la fuente de luz principal en el espacio. Además, hay algunos consejos que pueden ayudarnos a lograr un efecto determinado.
En habitaciones estrechas, podemos instalar las lamas a lo ancho, para crear la sensación de mayor anchura.
En habitaciones cortas, podemos instalar las lamas a lo largo, para crear una mayor sensación de profundidad.
Los suelos laminados destacan por ser pavimentos muy fáciles de mantener y que apenas requieren de cuidados
Depende de su calidad y buen uso que hagamos de él. En general, si instalamos un suelo laminado en un espacio eligiendo la clase de uso y dureza óptimos y adaptados al nivel de tránsito, un suelo laminado puede durar más de 20 años. Los suelos de mayor calidad pueden tener una durabilidad mayor, e incluso algunos fabricantes, como es el caso de Parador, para los laminados de mayor calidad ofrecen una garantía de por vida para su uso doméstico.
El cuidado de una tarima laminada apenas exige esfuerzo y es realmente económico. Recomendamos emplear siempre productos neutros que no dañen la tarima. Conviene huir de los remedios caseros de limpieza, como el uso de vinagre para eliminar las manchas, ya que al contener ácido acético puede dañar la capa protectora y hacerlo más vulnerable.
La limpieza de un pavimento laminado es sencilla. El polvo se puede retirar con una mopa, aspirador o escoba. Una o dos veces a la semana, y para eliminar las manchas que puedan ser más resistentes, podemos emplear la fregona escurrida con un poco de jabón neutro. Aconsejamos escurrir muy bien la fregona, para evitar que puedan quedar charcos de agua. Aunque el suelo laminado sea resistente al agua, algunos modelos más que otros, siempre conviene evitar el agua estancada. En los modelos más económicos, que no tienen protección en los cantos, se desaconseja la limpieza con fregona.
Algunas manchas en la tarima laminada pueden suponer un reto, pero podemos aplicar algunos consejos para facilitar su eliminación:
Los pisos laminados pueden repararse si presentan pequeños arañazos en la superficie. En estos casos, se pueden reparar con los kits de reparación que suministran los propios fabricantes.
El proceso consiste en limpiar muy bien la zona que queremos reparar. A continuación, debemos fundir el producto suministrado en el kit, que suelen ser ceras y resinas, y depositarlo sobre los arañazos hasta cubrirlos. Luego debemos retirar el producto excedente y pasar con cuidado la lija que se suministra en el kit, por si hay que eliminar el sobrante para dejarlo nivelado.
Algunos suelos laminados pueden hincharse o abombarse si penetra humedad en su interior. Esto suele ocurrir en los laminados más básicos que no ofrecen protección frente al vertido de líquidos. En este tipo de pavimentos, hay que tener mucho cuidado y evitar que pueda derramarse agua o cualquier otro líquido, ya que éste podría penetrar en el tablero y deformarlo, provocando el abombamiento e hinchamiento. Cuando esto ocurre, es necesario sustituir la pieza dañada.
Existen opciones en suelos laminados de mayor calidad con protección frente al hinchamiento que han sido diseñados y fabricados para brindar una protección optima en caso de contacto con agua, e incluso existen opciones que resisten el agua estancada hasta 24 horas. Son suelos de mayor calidad que puedes instalar en cocinas y baños. Aunque, como siempre decimos a nuestros clientes, no es cuestión de encharcarlos o sumergirlos en agua constantemente.
Las tarimas laminadas son pavimentos resistentes que tienen un buen rendimiento, pero podemos alargar aún más su vida si seguimos algunos consejos:
Son muchos los beneficios y ventajas que ofrecen, y que justifican comprar un suelo laminado. Principalmente por su diseño y su resistencia. Pero además, constituyen una opción más económica que los suelos laminados.
¿Las conocías?
Los pisos laminados seducen por el realismo con que imitan los tradicionales suelos de madera, suelos de piedra o de acero.
Requieren pocos cuidados, y son pavimentos muy agradecidos. La limpieza se basa en quitar el polvo y de vez en cuando limpiar con fregona en caso de manchas más resistentes.
Los pisos laminados se instalan con el sistema de click, rápido y sencillo, y que permite una unión precisa entre piezas.
El aspecto económico juega un papel fundamental en estos pavimentos, y es que su menor precio en comparación con los suelos de madera, permite adaptarlo a presupuestos más ajustados.
Dependiendo del modelo, ofrecen una mayor o menor resistencia, pero en general son una buena opción para todo tipo de usos, tanto doméstico como comercial.
Los modelos hidrófugos tienen una mayor resistencia en condiciones de mayor humedad, ofreciendo una mayor resistencia frente al hinchamiento.
Gracias a su comportamiento hidrófugo, pueden instalarse en estancias húmedas como cocinas y baños.
Los pisos laminados ofrecen un gran confort gracias a su tacto suave y una buena amortiguación del ruido de la pisada.
La gran difusión de estos suelos permite encontrar infinidad de diseños que se adaptan a a todo tipo de ambientes y estilos decorativos: clásicos, modernos, rústicos, vintage, nórdico, etc.
Son suelos muy versátiles que se pueden adaptar a todo tipo de espacios domésticos, como dormitorios, pasillos, comedores, salones, baños, cocinas; y comerciales, como tiendas, locales, oficinas y despachos.
Gracias a su sistema de instalación en click, los pavimentos laminados permiten una rápida sustitución de la pieza cuando no es posible repararla.
Se pueden instalar sobre sistemas de calefacción por suelo radiante, realizando un correcto aislamiento.
Estos pavimentos ofrecen una excelente duración, siempre que se haga un buen uso de ellos y escojamos el modelo adaptado al nivel de tránsito esperado.
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